Tuberculosis en personas con VIH. ¿Cuáles son los riesgos?

El principal riesgo de que una persona con VIH contraiga tuberculosis es que, en casos de coinfección (VIH + tuberculosis), esta última puede manifestarse de manera atípica, más grave y con un diagnóstico más difícil, lo cual puede ser potencialmente fatal.

Otra complicación de la tuberculosis es que puede desarrollarse en el cerebro (neurotuberculosis), siendo la tercera causa de complicaciones neurológicas en pacientes con VIH. En la mayoría de los casos, la enfermedad provoca meningitis.

La neurotuberculosis es altamente letal e, incluso siguiendo correctamente el tratamiento, cerca de la mitad de las personas con VIH que desarrollan esta forma de tuberculosis muere.

¿Cuál es la relación entre el VIH y la tuberculosis?

La tuberculosis es la principal enfermedad oportunista entre los pacientes de VIH, esto quiere decir que se aprovecha de que el sistema inmunológico está deshabilitado para atacar.

Además, el VIH es el factor de riesgo más importante para desarrollar tuberculosis.

La prevención y el diagnóstico temprano de la tuberculosis en pacientes seropositivos son fundamentales para evitar muertes y complicaciones.

La identificación de los casos de coinfección por tuberculosis se vuelve más difícil, ya que la prueba de esputo en personas con VIH puede dar negativo con más frecuencia que en personas que no tienen el virus.

¿Cómo se tratan los casos de tuberculosis con VIH?

El tratamiento de la tuberculosis en pacientes con VIH es un desafío debido a las interacciones farmacológicas entre los medicamentos usados para tratar la tuberculosis y el VIH, además de los efectos colaterales causados por ambos.

Mientras que el tratamiento del VIH se realiza con antirretrovirales, el de la tuberculosis emplea antibióticos, ya que es una enfermedad causada por una bacteria (bacilo de Koch).

Generalmente, las personas con el sistema inmune muy suprimido por el virus del VIH pueden presentar una mejora temporal de los síntomas de la tuberculosis al inicio del tratamiento, seguida por un agravamiento de los síntomas.

Esto se debe a que, mientras que el tratamiento del VIH mejora las defensas del cuerpo, el organismo empieza a combatir la tuberculosis. Esta ‘lucha’ contra la infección puede aumentar la inflamación y empeorar los síntomas que estaban siendo tratados. Sin embargo, se trata de un agravamiento temporal, que refleja que las defensas están haciendo su trabajo.

Por eso es fundamental tratar el VIH para mantener una buena inmunidad, pues así el riesgo de contraer tuberculosis y otras enfermedades disminuye. Por otro lado, cabe mencionar que la tuberculosis tiene cura, incluso en pacientes de VIH.

El tratamiento de la tuberculosis y del VIH son la responsabilidad del infectólogo.

Última actualización el 26 de Mayo de 2018 a las 01:22 am.

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