¿Cómo se trata la septicemia (sepsis)?

El tratamiento de la septicemia o sepsis debe ser iniciada lo más rápido posible. Cuanto mayor y más difusa sea la sepsis, menor será la respuesta al tratamiento y mayor la probabilidad de muerte. Además de la gravedad de la infección, otro factor importante es la capacidad del paciente para combatir la infección.

Factores que contribuyen a un peor pronóstico en casos de sepsis y choque séptico:

  • Extremos de edad (bebés -sobre todo recién nacidos- y ancianos);
  • Diabetes mellitus;
  • Cirrosis;
  • Insuficiencia renal crónica;
  • Insuficiencia cardiaca;
  • Víctimas de traumatismos, quemaduras, accidentes automovilísticos y heridas de bala;
  • Pacientes hospitalizados que utilizan antibióticos, catéteres o sondas;
  • Inmunodeprimidos (portadores de VIH, cáncer o pacientes que han recibido un trasplante).

El tratamiento inicial de la sepsis depende del agente etiológico. Cuando la infección es bacteriana (agente etiológico más común), se usan antibióticos para eliminar las bacterias e interrumpir el factor que estimula la inflamación.

Siempre que hay señales de caída de la presión arterial, es fundamental la reposición inmediata de líquidos por vía venosa para revertir la hipotensión. Cuando antes se inicie el tratamiento, mayor será la probabilidad de éxito.

En los casos de choque séptico, es necesario emplear medicamentos vasopresores (como la noradrenalina) para estabilizar la presión arterial. Muchos pacientes desarrollan insuficiencia respiratoria y/o renal, requiriendo de ventilación mecánico y/o hemodiálisis.

Cuanto más órganos dejen de funcionar, mayor será la probabilidad de que la sepsis cause la muerte, lo cual pone en riesgo elevado a los pacientes que necesitan de aparatos para respirar, hemodiálisis y medicamentos para controlar la presión arterial.

Última actualización el 13 de Agosto de 2018 a las 11:14 am.

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