Toxoplasmosis ocular: qué es y cómo se trata

¿Qué es la toxoplasmosis ocular?

Toxoplasmosis es el nombre dado a una enfermedad infecciosa provocada por el protozoario Toxoplasma gondii, que puede ser trasmitida a través de la ingesta de quistes del parásito (en verduras y carne mal cocida) o durante el embarazo (intra-útero). La toxoplasmosis puede afectar diferentes órganos, incluyendo los ojos.

La toxoplasmosis ocular suele ser adquirida durante el embarazo. Puede causar lesiones en la parte anterior del ojo (uveítis anterior), de manera leve y sin dejar secuelas, siempre que sea tratada adecuadamente. La forma más grave de la toxoplasmosis ocular es aquella que afecta la retina y la coroides (coriorretinitis).

La retina es la estructura del ojo que capta las imágenes y las lleva al cerebro a través del nervio óptico. Cuando hay una infección por toxoplasma, ocurre una inflamación en la retina, que deja una cicatriz, afectando la visión. Por lo tanto, cuanto más extensa sea la lesión, más verá perjudicada la vista.

El síntoma más importante de la toxoplasmosis es la disminución de la vista. El grado de afectación varía dependiendo del tamaño y localización de la lesión. Además, puede haber enrojecimiento del ojo, percepción (visual) de puntos negros fluctuando delante de los ojos, dolor ocular y fotofobia.

El diagnóstico se realiza por medio de un examen ocular, junto con exámenes de sangre (análisis serológico IgM e IgG para toxoplasmosis).

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento de la toxoplasmosis ocular es similar al de la toxoplasmosis en otros órganos, incluyendo el uso de antibióticos (sulfadiazina y pirimetamina) con ácido folínico. Cuando la infección no ocurrió durante el embarazo, se usa espiramicina. Una particularidad es la necesidad de usar corticosteroides, como la prednisona, colirios (gotas para los ojos) antiinflamatorios, con corticoides y cicloplégicos para aliviar el dolor.

Con el tratamiento adecuado, la toxoplasmosis puede ser curada, aunque no es posible recuperar la visión que ha sido perdida con la cicatriz de la toxoplasmosis. Es importante señalar, sin embargo, que incluso con el tratamiento adecuado, algunos pacientes pueden tener recidivas, sobre todo aquellos inmunodeprimidos. El parásito se aloja en la retina en forma de quistes resistentes a los medicamentos. Cuando estos quistes se rompen, el parásito puede causar nuevas lesiones en la retina.

En caso de problemas visuales o sospecha de toxoplasmosis ocular, consulte a un oftalmólogo.

Última actualización el 14 de Abril de 2018 a las 07:56 pm.

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