¿Cuáles son los riesgos de la toxoplasmosis en el embarazo?

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa provocada por el protozoario Toxoplasma ogngii, que se encuentra en la carne cruda o caducada, en la arena contaminada y en las heces de los animales, sobre todo de los gatos. Es una enfermedad que muchas veces no causa síntomas en la madre, aunque es muy perjudicial para el bebé.

Síntomas

Si la infección ocurre durante el embarazo, la madre puede presentar los siguientes síntomas, o no sentir nada:

Los riesgos de la infección por toxoplasma durante el embarazo, especialmente cuando es adquirida en el primer trimestre, son:

  • Aborto espontáneo;
  • Hidrocefalia (acumulación de “agua” en el cráneo del bebé);
  • Retraso mental;
  • Calcificaciones en el cerebro;
  • Lesiones oculares (coriorretinitis);
  • Ceguera;
  • Sordez;
  • Convulsiones;
  • Atraso en el desarrollo.

Debido al riesgo de complicaciones graves, se pide a las mujeres hacerse una prueba de sangre para detectar la presencia de la enfermedad. EL diagnóstico consiste en una muestra de sangre para un análisis serológico (IgM e IgG). Cuando solamente la inmunoglobulina IgG da positivo, es señal de una infección antigua y la madre posee anticuerpos. Por otro lado, cuando solo IgM da positivo, es indicio de una infección aguda y la mujer debe iniciar el tratamiento inmediatamente. Cuando ambas inmunoglobulinas dna positivo, es necesario proceder con otro análisis de la IgG para inferir el tiempo del contacto con el parásito. En algunos casos, será necesario llevar un tratamiento.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento se realiza con espiramicina en el primer trimestre, o una combinación de sulfadiazina, pirimetamina y ácido folínico en el segundo y tercer trimestre. Para determinar si el bebé ha sido contaminado, es necesario tomar sangre del cordón umbilical (cordocentesis), que solo puede realizarse a partir de la sexta semana de gestación. Si el bebé resultara estar infectado, el tratamiento deberá comenzar después de su nacimiento. Cuando el tratamiento se inicia precoz y correctamente, puede impedir la toxoplasmosis congénita. No obstante, si el bebé ya ha tenido contacto con el parásito, puede nacer con secuelas graves.

Se recomienda que la mujer tenga los siguientes cuidados durante el embarazo (en caso de no ser inmune) para evitar esta enfermedad:

  • Cocinar bien la carne y lavarse cuidadosamente las manos;
  • Lavar bien las frutas y verduras;
  • Lavarse las manos después del contacto con gatos;
  • Evitar el contacto con gatos callejeros;
  • Evitar el contacto con heces de gato y usar siempre guantes para manipularlas;
  • Usar guantes al manejar tierra;
  • Evitar el consumo de carne cruda, sobre todo de puerco y res.

En caso de sospecha de toxoplasmosis, consulte al gineco-obstetra. Recuerde acudir a las consultas prenatales.

Última actualización el 14 de Abril de 2018 a las 08:14 pm.

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