¿La neumonía es contagiosa?

La neumonía puede ser contagiosa. Neumonía es un término genérico que se refiere a una infección en el tejido pulmonar. Las neumonías pueden ser causadas por diversos agentes, como bacterias, micobacterias, hongos, protozoarios, entre otros, pudiendo incluso estar involucrados más de un tipo de agente, como bacterias y virus. El agente causante de la neumonía está relacionado con la edad del paciente y con la región geográfica. Estos microrganismos, por lo general, circulan en el ambiente y entramos en contacto con ellos muchas veces sin desarrollar ninguna enfermedad. No obstante, hay ocasiones en las que las defensas del cuerpo están bajas y la presencia de alguno de estos microrganismos puede causar neumonía. Continuar leyendo →

Rubeola

Rubeola: Qué es, síntomas y tratamiento

¿Qué es?

La rubeola es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus, que afecta principalmente a niños de entre 5 y 9 años de edad. Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza y garganta, malestar, presencia de bultos (ganglios) detrás de la oreja, en el cuello y en la nuca, además de la aparición de pequeñas manchas rosadas por el cuerpo, que es el síntoma más característico. El tratamiento se limita a aliviar los síntomas, pero la enfermedad se puede prevenir por medio de una vacuna. Continuar leyendo →

¿Qué es la gripe porcina?

¿Qué es la gripe porcina?

La gripe porcina es una enfermedad respiratoria causada por el virus influenza A H1N1. Esta gripe generalmente ocurre en puercos; sin embargo, el virus ha sufrido una mutación y ha pasado a infectar también a humanos. A pesar de que los síntomas son parecidos a los de la gripe común, la gripe porcina puede provocar graves complicaciones respiratorias y llevar a la muerte.

El virus A H1N1 es el resultado de una combinación genética de los virus de la gripe humana, gripe de las aves y gripe porcina. Estos tres virus infectaron a puercos al mismo tiempo y sus materiales genéticos se «mezclaron», dando origen así al virus Influenza A H1N1.

Es importante recordar que la transmisión de esta enfermedad no ocurre por el consumo de carne de puerco. Así como la gripe común, la gripe porcina es transmitida a través de gotitas de saliva o secreciones respiratorias expulsadas por las personas infectadas al hablar, toser o estornudar.

La transmisión también ocurre a través del contacto con superficies contaminadas, ya que el virus de la gripe porcina puede sobrevivir hasta 8 horas fuera del cuerpo. De ahí la importancia de lavarse las manos frecuentemente para disminuir las probabilidades de infección.

Signos y síntomas

Los síntomas de la gripe porcina son semejantes a los de la gripe común y surgen después de un periodo de incubación de 3 a 7 días tras la contaminación con el virus H1N1. Los síntomas pueden incluir fiebre alta que se presenta de manera súbita, tos seca y continua, fuertes dolores de cuerpo, dolor de cabeza intenso, dolor de garganta, ardor intenso en los ojos, escalofríos frecuentes y cansancio extremo, pudiendo haber también diarrea y vómito en algunos casos.

Sin embargo, es necesario prestar atención a los síntomas que pueden indicar que la persona tiene la forma grave de la gripe porcina, ya que esta enfermedad puede provocar complicaciones respiratorias que pueden llevar a la muerte.

La presencia de fiebre superior a los 38 grados y falta de aire, acompañadas o no de dolor en la garganta, diarrea o vómito son indicios de una enfermedad respiratoria más grave y la persona debe buscar ser atendida con urgencia.

Los individuos más propensos a tener complicaciones derivadas de la gripe porcina son los niños menores de 5 años, adultos con más de 60, personas con enfermedades pulmonares crónicas, problemas cardiovasculares, neurológicos, renales, hepáticos y en la sangre, así como personas con diabetes y obesidad mórbida.

Las mujeres embarazadas y persona inmunodeprimidas (que utilizan medicamentos que bajan la inmunidad o son portadores del VIH) también forman parte del grupo de riesgo.

Tratamiento

El tratamiento de la gripe porcina se realiza a base de medicamentos antivirales oseltamivir o zanamivir, que combaten el virus e impiden su multiplicación por el cuerpo. Estos medicamentos vuelven la gripe porcina más débil, aceleran la recuperación y evitan complicaciones respiratorias graves. Para tener una buena respuesta al tratamiento, los antivirales deben ser administrados tras el inicio de los síntomas.

También forma parte del tratamiento el uso de medicamentos para aliviar los síntomas, además de cuidados en cada que incluyen reposo, ingesta abundante de agua para prevenir la deshidratación y evitar el contacto con otras personas para no transmitir la enfermedad.

Así como la gripe común, la gripe porcina es transmitida a través de gotitas de saliva o secreciones respiratorias expulsadas por las personas infectadas al hablar, toser o estornudar. La transmisión también ocurre a través del contacto con superficies contaminadas, ya que el virus de la gripe porcina puede sobrevivir hasta 8 horas fuera del cuerpo.

La vacunación es una buena forma de prevenir la gripe porcina, pues la vacuna confiere inmunidad contra la enfermedad y reduce el riesgo de complicaciones. Generalmente la persona presenta anticuerpos contra el H1NI después de 2 a 3 semanas de la vacunación y queda protegida durante 6 a 12 meses.

Prevención

Para prevenir el contagio y la diseminación de la gripe porcina, es importante seguir algunos cuidados como:

  • Lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente y siempre después de ir al baño y antes de comer;
  • No colocar las manos frente a la boca cuando se tosa o estornude, sino el brazo; si se utiliza la mano, se deberá lavar con agua y jabón para evitar contagios; lo ideal en estas situaciones es usar un pañuelo;
  • Usar siempre pañuelos desechables;
  • Evitar aglomeraciones y ambientes cerrados;
  • Ventilar los ambientes y permitir la entrada de luz solar.

Ante la presencia de estos síntomas, se recomienda evitar el contacto con otras personas y acudir a la clínica más cercana para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuados.