Rabia: síntomas y cómo se transmite

Cómo se transmite la rabia

La rabia se transmite a través de la saliva de un animal infectado. La rabia humana se transmite principalmente por la mordida de un animal rabioso, que introduce el virus que causa la enfermedad.

La rabia también puede ser transmitida en casos de contacto directo de la saliva del animal con los ojos, mucosa o heridas, así como lamidas o rasguños de animales enfermos.

Cualquier mamífero puede trasmitir la rabia; sin embargo, los principales transmisores son los perros y gatos domésticos. El virus también se encuentra diseminado entre perros salvajes, zorros, lobos, coyotes, gatos salvajes y murciélagos.

Signos y síntomas

Los primeros síntomas del virus de la rabia en humanos surgen después de un periodo de incubación que varía entre 20 y 60 días. Estos son:

  • Malestar;
  • Fiebre baja;
  • Falta de apetito;
  • Dolores de cabeza;
  • Mareo;
  • Dolor de garganta;
  • Alteraciones de la sensibilidad en el área afectada, como picazón, hormigueo, escalofríos y ardor;
  • Salivación abundante debido al dolor y dificultar para deglutir.

Conforme la infección avanza, surgen otros síntomas que afectan el sistema nervioso central, como:

  • Ansiedad;
  • Agitación;
  • Irritabilidad;
  • Sensación de angustia;
  • Delirios;
  • Alteraciones del comportamiento;
  • Espasmos musculares.

Al tentar beber, los espasmos del músculo de la deglución provocan una expulsión violenta de los líquidos.

Los espasmos musculares se vuelven parálisis, causando alteraciones cardiorrespiratorias, retención de orina y estreñimiento.

Estos espasmos también son desencadenados por la visión, olor y sonidos de líquidos siendo derramados, por ejemplo. De ahí que la rabia sea también conocida como hidrofobia.

Durante la manifestación de los síntomas, el paciente permanece consciente, con periodos de alucinaciones, hasta entrar en coma y morir por paro cardiaco o muerte cerebral.

¿Cuáles son los síntomas de la rabia canina?

Inicialmente, los peros rabiosos manifiestan los siguientes síntomas:

  • Alteraciones del comportamiento;
  • Preferencia por los lugares oscuros;
  • Agitación sin razón aparente;
  • Sustos ante el menor estímulo;
  • Disminución o pérdida del apetito;
  • Irritación en el área de la mordida.

Después de un periodo de 1 a 3 días, el perro se vuelve agresivo, pudiendo morder objetos, a otros animales o incluso a su dueño. Es común que el perro se muerda a si mismo, causándose heridas graves.

Las parálisis de los músculos de la deglución impiden al animal tragar saliva, por lo que empieza a babear sin control.

También puede haber parálisis de las patas traseras y cambios en el ladrido del perro, volviéndose más ronco.

Los perros o cualquier otro animal con rabia deben ser sacrificados.

Qué hacer si he sido mordido por un animal rabioso

Lo primero que hay que hacer tras ser mordido por un animal que puede transmitir rabia es lavar la herida con agua abundante y jabón y acudir a un hospital lo más rápido posible para recibir el tratamiento profiláctico.

Un médico o enfermero deberá evaluar el caso e indicar la aplicación de la vacuna antirrábica. Las demás dosis de la vacuna deben ser administradas 3, 7, 14 y 28 días después de la primera dosis. El tratamiento profiláctico de la rabia no debe ser interrumpido nunca.

De ser posible, el animal debe mantenerse en observación durante 10 días para verificar si presenta la enfermedad o muere. Si el animal presenta señales de rabia, debe ser sacrificado.

Cómo prevenir la rabia

La prevención de la rabia se realiza a través de la vacunación anual de perros y gatos, además de cuidados como:

  • No acercarse a perros y gatos extraños;
  • No tocar ni acariciar a los animales mientras duermen o comen;
  • Nunca tocar a los animales silvestres (zorros, lobos, murciélagos), sobre todo cuando el animal está caído o se encuentra en situaciones poco comunes.

El médico responsable de tratar la rabia es el infectólogo.

Última actualización el 7 de Septiembre de 2018 a las 10:42 pm.

Atención: Este sitio web no proporciona asesoramiento médico, diagnóstico o tratamiento. Todos los contenidos son meramente informativos y en ningún caso puede sustituir la relación médico-paciente. Si tiene cualquier duda, por favor, acuda a su centro médico o especialista.

Temas relacionados