Pólipo endometrial: síntomas y tratamiento

¿Cuáles son los síntomas del pólipo endometrial?

El pólipo endometrial generalmente no causa dolor y la mayoría de los casos son asintomáticos. Sin embargo, cuando los síntomas se hacen presentes, puede hacer sangrados uterinos anormales, con flujos más intensos durante la menstruación y escapes fuera del periodo.

Por otro lado, si buen no es común, algunas mujeres con pólipos endometriales pueden sentir dolores o incomodidad en la pelvis. Otros síntomas que pueden manifestarse son los sangrados durante las relaciones sexuales.

Dependiendo de la localización, el pólipo endometrial puede hacer más difícil la fijación del óvulo fertilizado en el útero y dificultar el embarazo.

Sin embargo, la mayoría de las pacientes con pólipo no presenta dolor ni ningún otro síntoma. En mujeres posmenopáusicas, muchas veces la única manifestación es el espesamiento del endometrio, el cual es detectado durante los ultrasonidos transvaginales, ya que solamente el 30% de estos casos presentan síntomas.

Se debe sospechas de pólipos uterinos si, en la posmenopausia, el endometrio muestra un espesamiento igual o superior a 5 mm.

Las mujeres en edad fértil con síntomas y que muestren una imagen del útero más clara de lo normal en el ultrasonido también levantan sospecha de pólipo endometrial.

El pólipo endometrial es un tejido anormal que crece en el endometrio (parte interna del útero). Normalmente los pólipos son benignos y ocurren sobre todo en mujeres entre 30 y 50 años.

La aparición de pólipos endometriales puede estar asociada a factores hormonales o lesiones uterinas, aunque la causa exacta aún se desconoce.

A pesar de que la mayoría de los casos son benignos, algunos pólipos pueden volverse cancerosos. El riesgo de transformación maligna varía entre 0,5 y 3%.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento de los pólipos endometriales puede realizarse por medio de cirugía, con la remoción del pólipo, o por medio de terapia hormonal con progestágenos.

EL tipo de tratamiento depende de los síntomas, edad de la mujer (edad fértil o posmenopausia) y el uso de ciertos medicamentos hormonales.

Para pacientes sintomáticas, la cirugía suele ser la primera opción. El tratamiento quirúrgico más eficaz en estos casos consiste en la remoción del pólipo por histeroscopia (polipectomía histeroscópica).

La histeroscopia permita al médico visualizar la cavidad uterina a través de un instrumento con una microcámara, semejante al endoscopio para ver el interior del estómago.

Este examen ayuda tanto para diagnosticar como para tratar el pólipo endometrial. Dependiendo del tipo de pólipo, el médico puede removerlo al realizar la biopsia.

Sin embargo, en casos de pólipos pequeños (menos de 10 milímetros) que no causan síntomas, el tratamiento hormonal puede ser la mejor opción. La probabilidad de que el pólipo desaparezca en estos casos puede llegar al 25%.

Cabe recordar que la remoción quirúrgica del pólipo endometrial no siempre cura la enfermedad definitivamente, ya que la recurrencia de pólipos es frecuente.

Si bien los pólipos endometriales suelen ser benignos, existe la posibilidad de que haya células cancerosas dentro de ellas. Sin embargo, el riesgo es bajo y menos del 1% de los pólipos resultan en cáncer de endometrio.

El ginecólogo es el especialista indicado para diagnosticar y tratar los pólipos uterinos.

Última actualización el 6 de Abril de 2018 a las 09:30 pm.

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