Hepatitis C

Hepatitis C: síntomas y tratamiento

Signos y síntomas de la hepatitis C

La mayoría de las personas con hepatitis C no presenta ningún síntoma, tanto en la infección aguda como en la infección crónica. En las personas que manifiesta síntomas, el más común es la fatiga. Otros síntomas que pueden aparecer, aunque son menos comunes, son: falta de apetito, náuseas, dolor en las articulaciones y en los músculos, debilidad y pérdida de peso.

La complicación más importante de la hepatitis C es la inflamación crónica del hígado que provoca la destrucción de las células de este órgano y cicatrices que pueden afectar todo el hígado, causando cirrosis hepática.

No hay ninguna vacuna contra la hepatitis C, aunque es posible tratarla con medicamentos específicos capaces de eliminar el virus y curar la enfermedad.

La única manera de diagnosticar la hepatitis C es a través del examen de sangre Anti-VHC. Se recomienda que todas las personas que hayan recibido una transfusión antes de 1993, usuarios de drogas inyectables, personas que hayan sido inyectados con jeringas de vidrio o hayan sido heridas con por instrumentos usados por otras personas, así como todos los portadores del SIDA se sometan a esta prueba.

Tratamiento

El tratamiento de la hepatitis C consiste en el uso de medicamentos específicos para erradicar el virus causante de la enfermedad. Con el nuevo tratamiento para la hepatitis C, la tasa de cura puede alcanzar el 90%.

Los nuevos medicamentos para tratar la hepatitis C crónica fueron introducidos en 2015. Estos medicamentos son administrados por vía oral y presentan menos efectos colaterales que los medicamentos anteriores. La duración de este tratamiento es de hasta 24 semanas.

En personas que padecen además cirrosis, la cura de la hepatitis C disminuye significativamente la probabilidad de cáncer de hígado y hemorragias digestivas.

Sin embargo, no todos los pacientes con hepatitis C requieren tratamiento. La necesidad de tratamiento dependerá del resultado de los exámenes específicos (biopsia y exámenes de biología molecular).

Cabe recordar que una buena parte de las personas con hepatitis C no presenta ningún síntoma. Sin embargo, cuando no es diagnosticada y debidamente tratada, puede causar complicaciones en el hígado. La inflamación crónica del hígado destruye las células, formando cicatrices que pueden afectar todo el hígado y causar cirrosis hepática. El hepatólogo es el especialista indicado para diagnosticar y tratar la hepatitis C.

Última actualización el 6 de Septiembre de 2018 a las 06:43 pm.

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