Artritis psoriásica: qué es, síntomas y tratamiento

La artritis psoriásica es una inflamación de las articulaciones (artritis) que ocurre en personas con psoriasis, una enfermedad contagiosa que provoca enrojecimiento o descamación de la piel, principalmente en las rodillas, tobillos, ombligo, cuero cabelludo y glúteos.

La artritis psoriásica puede afectar cualquier articulación del cuerpo, especialmente los dedos de las manos y de los pies, rodillas, tobillos, columna y caderas. Esta enfermedad es más frecuente en las articulaciones más distales de los dedos de las manos, que están más cerca de las uñas.

La causa exacta de esta forma de artritis es desconocida, aunque se cree que está relacionada con factores genéticos, inmunológicos y ambientales como traumas articulares, infecciones, obesidad, entre otros. La artritis psoriásica generalmente ocurre después de varios años de la aparición del psoriasis, entre los 30 y 50 años de edad.

Los principales síntomas de la artritis psoriásica son dolor, hinchazón, calor y enrojecimiento de la articulación afectada, que son señales típicas de un proceso inflamatorio (la artritis es una inflamación de la articulación). La artritis psoriásica también deja los tejidos alrededor de la articulación hinchados, sobre todo los tendones y ligamentos.

Otros síntomas comunes de este tipo de artritis son la tendinitis, principalmente en el tobillo y la zona del talón, y la fascitis plantar (inflamación del tejido que recubre la musculatura de la planta del pie).

Si llegara a afectar la columna vertebral, la artritis psoriásica puede causar dolor en la espalda, que empeora durante la noche y por la mañana. En estos casos, la columna también presenta rigidez matinal, una limitación de los movimientos al despertar por la mañana que va disminuyendo a lo largo del día.

El tratamiento de la artritis psoriásica se realiza por medio de medicamentos antiinflamatorios y remedios específicos capaces de controlar la evolución de la enfermedad, como el metotrexato y la leflunomida. Los casos más graves son tratados con medicamentos biológicos (terapia inmunobiológica). El uso de corticoides debe evitarse, ya que puede empeorar la psoriasis.

El tratamiento incluye también medidas no farmacológicas, como fisioterapia y terapia ocupacional, además de cirugías correctivas en algunos casos.

De no ser tratada, la artritis psoriásica puede causar deformidades irreversibles en las articulaciones afectadas, impidiendo al paciente realizar sus actividades diarias.

El reumatólogo es el especialista responsable de diagnosticar y tratar todas las formas de artritis.

Última actualización el 11 de Septiembre de 2018 a las 12:02 am.

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