¿Qué es el hipo y qué lo causa?

El hipo es una contracción vigorosa e involuntaria del diafragma, el músculo responsable de la respiración y que separa al tórax del abdomen. Este espasmo del diafragma hace que el aire entre a los pulmones a una velocidad mucho mayor a la normal, seguido por un cierre súbito de la glotis que produce el sonido característico del hipo.

Sin embargo, la causa del hipo aún no es totalmente entendida. Se sabe que el mecanismo está relacionado con un reflejo que involucra al nervio frénico, que recubre el diafragma; al nervio vago, que recubre buena parte del aparato digestivo, y a las conexiones de esos nervios en el sistema nervioso central.

Las situaciones más comunes que pueden provocar hipo incluyen estrés, comer o beber demasiado, fumar, goma de mascar, alteración del nervio del diafragma, uso de medicamento (anestésicos, corticoides, ansiolíticos) y reflujo gastrointestinal.

No obstante, el hipo también puede tener su origen en alteraciones metabólicas causadas por el alcoholismo o la diabetes no controlada, además de enfermedades del sistema nervioso central como la meningitis o tumores.

El hipo puede ser clasificado en 3 tipos: episódicos, persistentes e intratables. Los episódicos pueden ocurrir cuando la persona come demás (hiperdistensión del estómago), ingiere bebidas con gas, traga aire, masca goma o fuma, o bien cuando es sometida a una insuflación gástrica durante una endoscopia.

En cuanto a los hipos persistentes e intratables, estos pueden causar desnutrición, pérdida de peso, insomnio, cansancio y estrés, interfiriendo negativamente en la calidad de vida del individuo. Estos tipos de hipo ocurren principalmente en los hombres de la tercera edad con enfermedades asociadas.

Aún no se ha encontrado ninguna función fisiológica del hipo. Se cree que el hipo del bebé, mientras aún se encuentra en el útero materno, son un tipo de ejercicio respiratorio.

El hipo episódico desaparece espontáneamente y no necesita de ningún tipo de evaluación o tratamiento. Sin embargo, los hipos que persisten por más de 48 horas deben ser investigados. Si hubiera alguna enfermedad asociada, el tratamiento irá enfocado en resolver esta enfermedad.

Existen técnicas que pueden ayudar a detener el hipo, como contener la respiración, tomar agua de cabeza, soplar contra una resistencia (p. ej. inflando un globo), beber agua fría, hacer gárgaras, presionar los ojos para estimular el nervio vago, entre otras cosas.

Los hipos persistentes o intratables pueden ser tratados con medicamentos, hipnosis y acupuntura. De no haber resultados, puede optarse por una cirugía para bloquear el nervio frénico e implantar un marcapasos respiratorio.

Si después de realizar cualquiera de estas técnicas el hipo persiste por más de 48 horas, le aconsejamos acudir al médico para ser evaluado.

Última actualización el 11 de Junio de 2018 a las 07:08 pm.

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