Preeclampsia

Preeclampsia: qué es y cómo se trata

¿Qué es la preeclampsia?

La preeclampsia se refiere a una condición en la cual ocurre un aumento de la presión arterial después de la semana 20 del embarazo, asociada a una pérdida de proteína por la orina, llamada proteinuria. No obstante, la preeclampsia desaparece después del parto.

La preeclampsia ocurre debido a problemas en el desarrollo de la placenta al inicio del embarazo, durante su implantación en el útero. Conforme avanza el embarazo y la placenta crece, la falta de una vascularización perfecta causa una baja perfusión sanguínea, pudiendo causar isquemia placentaria. La placenta en sufrimiento por falta de circulación produce una serie de sustancias que, al llegar a la circulación sanguínea materna, causan un descontrol de la presión arterial y dañan los riñones.

La preeclampsia ocurre entre el 5 y 10% de los embarazos.  De estos, el 75% de los casos son leves y el 25% restante son graves. Puede surgir en cualquier fase del embarazo entre la semana 20 y los días inmediatamente previos al parto.

La hipertensión que aparece después de la semana 20 de embarazo es el síntoma más común de preeclampsia. Sin embargo, para ser considerada preeclampsia y no solamente hipertensión gestacional, es necesario que haya además proteinuria (presencia de por lo menos 300 mg de proteínas en el examen de orina).

La gran mayoría de las embarazadas presentan edemas (hinchazón); sin embargo, cuando estos empeoran súbitamente, sobre todo en la cara y manos, puede ser una señal de preeclampsia.

En caso de sospecha de preeclampsia, se recomienda consultar a un médico, de preferencia un ginecólogo, para recibir el diagnóstico y tratamiento adecuados.

Tratamiento

El tratamiento definitivo de la preeclampsia consiste en la inducción del parto. Sin embargo, no siempre la preeclampsia ocurre en edades gestacionales que permiten la inducción del parto sin perjudicar al feto. Aun así, no interrumpir el embarazo puede traer serias consecuencias para la madre, por lo que la decisión de inducir el parto debe tomar en consideración la edad gestacional, gravedad de la preeclampsia y la condición de salud de la madre y el feto.

Si el embarazo lleva más de 38 semanas o la preeclampsia es grave y ya han pasado 34 semanas, la opción del parto inducido es la más indicada. En otras situaciones, el caso debe ser evaluado particularmente y el tratamiento puede necesitar internamiento hospitalario para seguir más de cerca el avance de la enfermedad y el uso de medicamentos apropiados. Siempre que sea posible, se procurará que el parto sea normal.

La hipertensión arterial debe mantenerse bajo control, aunque esto no interfiere en la enfermedad o en la mortalidad de la madre o del feto. Es importante recordar que algunos antihipertensivos conocidos como el Enalapril, Captopril y Adalat® son contraindicados en el embarazo y el medicamento específico debe ser prescrito por el obstetra.

Las crisis convulsivas se previenen administrando sulfato de magnesio intravenoso.

En las consultas prenatales de rutina el obstetra y médico familiar evalúan los casos de sospecha de preeclampsia a través de la historia clínica, examen físico y exámenes complementarios, para poder orientar a la paciente y prescribir el tratamiento más adecuado.

Última actualización el 9 de Septiembre de 2018 a las 11:02 pm.

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