¿Qué es la histoplasmosis, cuáles son los síntomas y el tratamiento?

La histoplasmosis es una infección respiratoria causada por el hongo Histoplasma capsulatum. La transmisión ocurre por la inhalación del hongo, presente en grandes cantidades en lugares con acumulación de heces de murciélagos y aves. La histoplasmosis puede desarrollarse sin manifestar ningún síntoma o transformarse en una infección diseminada que puede llegar a ser fatal.

El hongo Histoplasma capsulatum crece en el suelo, especialmente en lugares cerrados, húmedos, calientes y con heces de aves y murciélagos acumuladas, como grutas, cuevas, gallineros, interior de troncos huecos, construcciones abandonadas, entre otras.

Las principales formas de contagio de la histoplasmosis son a través de la manipulación de suelo y la limpieza de lugares contaminados, pues es así que las formas infectantes del hongo quedan suspendidas en el aire y son inhaladas. Por lo general, cuantos más hongos inhala la persona, más grave será la enfermedad.

La infección puede ocurrir durante excavaciones, arado de tierra, construcciones, visitas a grutas y cuevas, limpieza de sótanos en lugares abandonados, entre otras actividades. La histoplasmosis no es contagiosa y no se transmite de persona a persona.

En personas saludables, con un buen sistema inmunológico, la histoplasmosis puede manifestarse en sus formas asintomática o pulmonar aguda, con síntomas semejantes a los de una gripe.  Para aquellos individuos con defensas bajas o defectos anatómicos en el pulmón, la enfermedad se puede manifestar en sus formas pulmonar crónica o diseminada.

En la infección pulmonar aguda, los síntomas de la histoplasmosis pueden incluir dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares, fatiga, tos seca, dolor de pecho y falta de aire. Algunas personas pueden presentar manchas o lesiones rojas en la piel.

La forma pulmonar crónica de la histoplasmosis ocurre principalmente en individuos con alteraciones anatómicas en el pulmón que favorecen la instalación y proliferación del hongo, como en pacientes con enfisema pulmonar. Los síntomas incluyen tos crónica con secreción sanguinolenta, falta de aire, fiebre, pérdida de peso y transpiración nocturna excesiva.

La forma diseminada es más frecuente en personas con defensas bajas, como portadores de VIH y cáncer, bebés y adultos mayores. Es la forma más grave de histoplasmosis, pudiendo avanzar rápidamente y llevar a la muerte al afectado de no ser diagnosticada y tratada a tiempo.

En estos casos, la enfermedad puede diseminarse en el bazo, hígado, ganglios linfáticos o médula ósea, causando fiebre, pérdida de peso, anemia y aumento del tamaño del hígado o bazo. También es común la presencia de heridas purulentas en la piel con formación de costras, así como lesiones en la lengua, labios y garganta.

Las formas asintomática y pulmonar aguda retroceden rápidamente y no es necesario un tratamiento específico. Sin embargo, los pacientes inmunodeprimidos deben ser tratados para evitar un avance de la enfermedad. El tratamiento de la histoplasmosis en estos casos se realiza con medicamentos antifúngicos y soporte respiratorio, en los casos más graves.

Para prevenir la histoplasmosis, se recomienda limpiar regularmente los lugares propicios para la proliferación del hongo y desinfectarlos con formol al 3%, usando siempre máscaras y guantes. Además de esto, se debe evitar la exposición innecesaria a lugares potencialmente contaminados.

El neumólogo y el infectólogo son los especialistas indicados para tratar la histoplasmosis.

Última actualización el 12 de Junio de 2018 a las 07:49 pm.

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