Desgarro muscular: qué es, síntomas y tratamiento

¿Qué es?

Un desgarro muscular es una lesión provocada por el alargamiento excesivo de las fibras musculares. Ocurre principalmente en el muslo y en la pantorrilla, y su principal síntoma es el dolor en el músculo afectado, afectando así la función muscular. El tratamiento incluye reposo, inmovilización, fisioterapia y, en casos más graves, cirugía.

Las desgarros (distensiones) musculares ocurren sobre todo en los músculos anteriores, posteriores a internos del muslo, así como en la pantorrilla. Son frecuentes en corredores y jugadores de futbol debido a la gran exigencia de esa musculatura en esos deportes.

La distensión puede ser clasificada en grado 1, 2 o 3, de acuerdo con la gravedad de la distensión, cantidad de fibras musculares involucradas y pérdida de la funcionalidad de la musculatura afectada.

Cuáles son los síntomas y señales?

En los desgarros musculares de grado 1, ocurre un estiramiento de una pequeña cantidad de fibras musculares, sin daños significativos al músculo. El principal síntoma es ardor localizado durante la contracción muscular. Este tipo de lesión tiene un buen pronóstico, con una resolución rápida y poca limitación.

El desgarro muscular de grado 2 es más grave, ya que implica una lesión en hasta la mitad de las fibras musculares. Los síntomas incluyen dolor, hemorragia interna moderada, hinchazón y disminución de la función muscular. El tratamiento de este tipo de lesiones es más demorado, debido a que presenta una resolución más lenta.

En los desgarros musculares de grado 3 hay una ruptura total o casi total del músculo, que prácticamente pierde toda su función. La lesión puede ser palpable e incluso visible, dependiendo de su ubicación. El dolor puede ser muy intenso, incluso cuando el miembro afectado es movido por otra persona. La hinchazón y la hemorragia son bastante acentuados. El hematoma puede ser visto si ha ocurrido en un músculo no profundo.

¿En qué consiste el tratamiento?

El tratamiento inicial de la distensión muscular incluye aplicación de hielo, inmovilización y elevación del miembro afectado, así como medicamentos analgésicos para aliviar el dolor. Los antiinflamatorios pueden interferir en el proceso de reparación de los tejidos, por lo que deben ser usados con precaución.

Estas medidas tienen como objetivo disminuir el dolor y controlar la hinchazón en las primeras 48 horas tras la distensión muscular. Después de este periodo, el tratamiento se realiza a través de fisioterapia. A partir de la tercera semana, ya se puede dar inicio a los ejercicios para recuperar la fuerza muscular y la amplitud del movimiento.

El tratamiento quirúrgico es necesario en las distensiones musculares de grado 3 o en lesiones parciales en las que más de la mitad del músculo se haya roto. La cirugía también puede ser indicada en casos de hematomas intramusculares y dolor persistente durante más de 4 meses, principalmente se hubiera limitación de movimiento.

El ortopedista es el especialista indicado para diagnosticar la distensión muscular e indicar el tratamiento más adecuado, según el caso.

Última actualización el 7 de Junio de 2018 a las 10:21 pm.

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