Dificultad para respirar. ¿Qué puede ser?

La dificultad para respirar puede ser causada por enfermedades cardiacas o pulmonares, factores emocionales (ansiedad, depresión), falta de condición física o fuerza muscular.

En los casos de insuficiencia cardiaca, el corazón no es capaz de bombear sangre eficientemente, lo cual provoca una acumulación de sangre dentro de este órgano. Como resultado, el corazón aumenta de tamaño y la presión sanguínea en los vasos de los pulmones aumenta, causando un derrame de fluidos hacia el pulmón (edema pulmonar) que dificulta la respiración.

La dificultad respiratoria también puede deberse a enfermedades respiratorias como gripe, resfriado, enfisema pulmonar, bronquitis, asma, sinusitis, rinitis, entre otras patologías que afectan los pulmones y las vías respiratorias.

Quienes practican poca actividad física o han permanecido inactivos por mucho tiempo pueden sentir dificultad para respirar debido a su mal acondicionamiento cardiorrespiratorio o debilidad muscular. En ambos casos, la falta de aire se debe al mayor esfuerzo que tienen que realizar para ejecutar sus actividades.

Por otro lado, hay casos en los que la dificultad para respirar puede tener su origen en factores psíquicos, como la angustia, ansiedad, depresión y trastorno de pánico.

Si la dificultad respiratoria viene acompañada de jadeos, interrupciones del sueño, dificultad para hablar, labios morados, tos, dolor o chillido de pecho, consulte a un médico para investigar la causa.

Última actualización el 26 de Octubre de 2018 a las 10:44 pm.

Atención: Este sitio web no proporciona asesoramiento médico, diagnóstico o tratamiento. Todos los contenidos son meramente informativos y en ningún caso puede sustituir la relación médico-paciente. Si tiene cualquier duda, por favor, acuda a su centro médico o especialista.

Temas relacionados