Degeneración macular

Degeneración macular: qué es, síntomas y tratamiento

¿Qué es?

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad que afecta la porción central de la retina (mácula), responsable de la captación de detalles visuales. Sus principales síntomas son la pérdida progresiva de la visión central, distorsión visual de las líneas rectas y disminución de la nitidez de los colores.

Si no es debidamente tratada, la degeneración macular puede provocar daños irreversibles a la visión y llevar a la pérdida de la visión de lectura y de la nitidez, pero no puede llegar a causar ceguera total.

¿Cuáles son los síntomas?

La degeneración macular suele ocurrir en personas con más de 50 años de edad y está relacionada con el desgaste de la retina. El padecimiento normalmente afecta ambos ojos, pero no al mismo tiempo. Es frecuente que, mientras un ojo se encuentra en una fase avanzada, con pérdida significativa de la visión, el otro esté en una fase inicial.

Hay dos tipos de degeneración macular asociada a la edad:

Degeneración macular seca o atrófica

Es la forma más común y leve de este padecimiento; observada en hasta el 90% de los casos. Se caracteriza por el desgaste continuo de la retina que provoca atrofia o pérdida de las células de la mácula. Su síntoma característico es la disminución progresiva y lenta de la visión central.

Degeneración macular húmeda o exudativa

Representa cerca del 10% de los casos de DMAE. Esta forma provoca una pérdida más acentuada de la visión central y puede tener un inicio súbito. Se caracteriza por el crecimiento de pequeños vasos sanguíneos debajo de la retina, que forman una película. Estos vasos son frágiles y causan sangrado y derrame de líquido hacia dentro de la retina o por debajo de ella, con riesgo de afectación acentuada de la visión.

Debido a la acumulación de estos líquidos, la degeneración macular húmeda o exudativa provoca distorsión de las imágenes y el paciente comienza a percibir puntos o manchas en su campo visual.

A medida que la enfermedad avanza, se forma una especie de tejido cicatricial en la zona afectada por los vasos, con una consecuente pérdida de la percepción visual. La ceguera no es total debido a que este proceso afecta solamente al área central de la retina y la visión periférica se preserva.

Al comienzo, los síntomas de degeneración macular son bastante discretos e imperceptibles. Entre los más comunes están:

  • Pérdida de la nitidez de la visión;
  • Colores más opacos;
  • Palabras (escritas) borrosas;
  • Mancha oscura en el centro de la visión;
  • Lineas rectas distorsionadas, como onduladas;
  • Presencia de puntos ciegos (oscuros o blancos) en el campo visual.

Existen diversos factores que pueden favorecer la aparición de la degeneración macular, como antecedentes de la enfermedad en la familia, tener piel clara y ojos azules o verdes, exposición en exceso al sol, alimentación rica en grasa, tabaquismo, presión alta y enfermedades cardiovasculares.

El diagnóstico y tratamiento de la degeneración macular relacionada a la edad es responsabilidad del oftalmólogo.

¿En qué consiste el tratamiento?

La degeneración macular no tiene cura. El tratamiento puede preservar o mejorar la agudeza visual, pero es muy importante que sea iniciado en la fase inicial del padecimiento. Cuando la degeneración macular ya está muy avanzada, se torna más difícil tratarla y los resultados pueden no ser satisfactorios.

En el caso de la degeneración macular atrófica o seca, el tratamiento puede realizarse con medicamentos antioxidantes en tabletas que retardan el avance de la enfermedad. El paciente también puede utilizar gafas especiales que permiten recuperar la visión de lectura.

Ya el tratamiento para la degeneración macular húmeda o exudativa consiste en inyecciones de medicamentos antiangiogénicos aplicadas en el ojo. Los antingiogénicos impiden el crecimiento de los vasos sanguíneos responsables del derrame de fluidos en la retina, mejorando de forma significativa la visión.

Las inyecciones se aplican dentro del ojo, con anestesia local y sedación. El procedimiento es seguro y se realiza por medio de una pequeña cirugía en un quirófano.

También pueden ser aplicadas inyecciones de triancinolona, un tipo de corticoide que inhibe la acumulación de líquido bajo la mácula, la aparición de nuevos vasos y disminuye significativamente la inflamación durante un periodo de 3 a 6 meses.

Otra opción de tratamiento para la degeneración macular exudativa es la terapia fotodinámica, que ataca solamente a la membrana formada por los nuevos vasos sanguíneos y preserva el tejido de la retina. Este método puede mejorar la visión o por lo menos preservar el tejido de la retina.

La terapia fotodinámica se realiza a través de la administración intravenosa de una sustancia que es retenida en los vasos anormales que forman la membrana. Después, se aplica el láser que activa la sustancia para liberar moléculas de oxígeno capaces de cerrar los vasos.

A pesar de no causar ceguera total, ya que la visión periférica es preservada, la degeneración macular puede provocar daños irreversibles a la visión y llevar a la pérdida de visión de lectura y de la nitidez si no es tratada correctamente.

Última actualización el 19 de Agosto de 2018 a las 06:35 pm.

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