Rodilla hinchada

Rodilla hinchada: ¿qué puede ser?

Principales causas de rodilla hinchada

La rodilla hinchada es una señal de derrame o acumulación de líquido en la articulación. Esta hinchazón puede ser causada por lesiones en el menisco o ligamentos, tendinitis, entorsis, derrame articular, golpes, sobrecarga por exceso de peso, artrosis, entre otras causas.

Cuando la rodilla está hinchada debido a traumas o procesos inflamatorios, es común que haya síntomas como dolor, enrojecimiento y aumento de la temperatura local, que son los signos clásicos de una inflamación.

Si el edema (hinchazón) surge después de realizar actividad física, sin motivo aparente (no hubo golpes ni torceduras), y no hay dolor, puede no ser nada grave y la hinchazón desaparecerá con reposo. En estos casos, la hinchazón puede deberse al uso excesivo de la articulación.

La hinchazón en la rodilla con dolor puede indicar también una lesión del ligamento. Los golpes son las principales causas de lesiones de los ligamentos externos; las lesiones internas suelen ser provocadas por torceduras de rodilla o cuando se pasa mucho tiempo apoyado sobre las rodillas en el suelo.

La ruptura parcial o total de un ligamento causa dolor intenso y prácticamente impide a la persona mover la rodilla por el dolor.

Existen también las lesiones en el menisco, que actúa como una especie de amortiguador de los impactos entre los huesos y la rodilla. Este tipo de lesión normalmente ocurre por causas degenerativas, con la edad, o torceduras de rodilla al practicar deportes.

La tendinitis es otra causa común de hinchazón en la rodilla. Se trata de una inflamación en el tendón que ocurre principalmente debido al esfuerzo muscular continuo y frecuente, sobrecarga o incluso desgaste articular.

En la rodilla, los tendones más afectados son el patelar, localizado justo debajo de la patela, en la parte anterior de la rodilla; el cuadricipital, que se ubica justo arriba de la patela, y el tendón “pata de ganso”, localizado en la parte medial anterior de la tibia.

Los principales síntomas de la tendinitis en la rodilla son dolor, hinchazón, engrosamiento del tendón afectado, enrojecimiento, aumento de la temperatura local, dificultad para mover la articulación y disminución de la fuerza.

El derrame articular, también conocido como “líquido en la rodilla”, deja la rodilla hinchada debido a la acumulación de líquido sinovial en la parte anterior de la articulación. Este líquido, semejante a un gel, es producido por el cuerpo y ayuda a lubricar, proteger y proporcionar nutrientes al cartílago. Sin embargo, cuando el líquido sinovial es producido en exceso o deja de ser reabsorbido por la articulación, se acumula, causando hinchazón en la rodilla. Entre las principales causas de derrame articular en la rodilla están los golpes, sobrecargas articulares por uso excesivo, infecciones y sinovitis (inflamación de la membrana que produce y absorbe el líquido sinovial en la articulación).

Finalmente, la artrosis también puede ubicarse entre las principales causas de edema en la rodilla. Se trata de una enfermedad que provoca una pérdida progresiva del cartílago de la articulación, que aumenta la fricción directa y el impacto entre los huesos. Los principales síntomas de artrosis en la rodilla son dolor, hinchazón, rigidez, dificultad de movimiento y deformidades articulares.

En caso de rodilla hinchada, consulte a un ortopedista para investigar la causa de la hinchazón y recibir el tratamiento adecuado.

Última actualización el 21 de Agosto de 2018 a las 05:33 pm.

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