Artritis reumatoide

Artritis reumatoide: qué es, síntomas y tratamiento

¿Qué es la artritis?

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente las articulaciones de las manos. Se trata de una enfermedad autoinmune, es decir, que el sistema inmunológico ataca al propio cuerpo, causando inflamación de la articulación y destrucción del cartílago.

La causa de la artritis reumatoide es desconocida, aunque se sabe que ocurre principalmente en mujeres con más de 40 años. A pesar de ser más frecuente en manos, puede atacar cualquier otra articulación del cuerpo.

Los principales síntomas de la artritis reumatoide son dolor, hinchazón, rigidez matinal, calor y enrojecimiento de la articulación afectada. Conforme avanza la enfermedad, el cartílago articular es destruido y pueden surgir deformidades que impiden la realización de actividades diarias.

Las deformidades surgen con más frecuencia en las articulaciones próximas a las extremidades, como los dedos de las manos, dedos del pie y nudillos.

En casos más raros, la artritis reumatoide puede provocar alteraciones en otros sistemas y órganos del cuerpo. El síndrome de Felty, por ejemplo, puede causar disminución de glóbulos blancos y aumento del bazo y de los ganglios linfáticos.

El tratamiento de la artritis reumatoide varía de acuerdo con lo avanzado de la enfermedad, pudiendo incluir medicamentos antiinflamatorios, analgésicos, corticoides, inmunosupresores y biológicos, fisioterapia, terapia ocupaciones y cirugía.

El objetivo del tratamiento es disminuir el dolor, la inflamación y la hinchazón, además de mantener o recuperar los movimientos de la articulación.

El reumatólogo es el especialista responsable del tratamiento de la artritis.

Síntomas de la artritis reumatoide

Los síntomas de la artritis reumatoide son variados. Al inicio de la enfermedad, los síntomas generalmente se manifiestan lentamente y puede ser confundidos con otras enfermedades, aunque pueden también ocurrir de manera abrupta.

Los síntomas más comunes son:

  • Rigidez matinal (que mejora durante el día);
  • Disminución del apetito;
  • Cansancio;
  • Malestar;
  • Pérdida de peso;
  • Fiebre baja;
  • Hinchazón en las articulaciones de las manos, muñeca, rodillas y pies (las cuales se deforman con la evolución de la enfermedad).

El acometimiento de las articulaciones suele ser simétrico y pueden presentar signos de inflamación intensa, tales como: aumento de la temperatura local, hinchazón, enrojecimiento y dolor, así como rigidez matinal.

Los síntomas extraarticulares más comunes son:

Criterios diagnósticos

Para realizar el diagnóstico de la artritis reumatoide es necesario que estén presentes cuatro o más de los siguientes criterios y que estos duren más de 6 semanas:

  • Rigidez matinal (dificultad para mover ciertas partes del cuerpo al despertarse) por más de una hora;
  • Artritis de tres o más áreas, con signos de inflamación;
  • Artritis simétrica (ambos lados del cuerpo son afectados);
  • Nódulos reumatoides;
  • Factor reumatoide sérico positivo;
  • Alteraciones radiográficas, tales como: erosiones o descalcificaciones articulares.

En caso de sospecha de artritis reumatoide, consulte a un reumatólogo.

Cura y tratamiento

La artritis reumatoide no tiene cura definitiva; sin embargo, su tratamiento generalmente es efectivo y logra preservar la capacidad funcionar, evitando la progresión de las deformidades y acabando con los síntomas.

El pronóstico de la enfermedad es mejor cuando esta es diagnosticada precozmente y el tratamiento se inicia cuanto antes. Es posible hacer eliminar los síntomas, preservar la capacidad funcional y evitar la progresión de las deformidades.

El reposo debe limitarse a casos en los que los pacientes presenten dolor intenso y realizarse por poco tiempo. Las actividades físicas y la fisioterapia son fundamentales para controlar las afectaciones a las articulaciones y la pérdida de movilidad.

El tratamiento farmacológico incluye antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), analgésicos, corticoides y drogas inmunosupresoras (como el metrotrexato y la ciclosporina). Hay algunos medicamentos más recientes, basados en estudios de biología molecular, que ofrecen nuevas posibilidades terapéuticas.

En fases más avanzadas de la enfermedad, se puede realizar una cirugía y/o colocación de prótesis articulares.

Última actualización el 12 de Octubre de 2018 a las 05:18 pm.

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