¿Para qué sirven las amígdalas?

Las amígdalas tienen como función principal la producción de anticuerpos para combatir microrganismos causantes de enfermedades, por lo que forman parte del sistema inmunológico. Son extremadamente ricas en linfocitos (células que defienden el cuerpo) y están localizadas en posiciones estratégicas (entre la boca, nariz y garganta). Por lo tanto, las amígdalas entran en contacto directo con los microrganismos que invaden el cuerpo a través del aire o los alimentos.

Al desarrollar anticuerpos que combaten diferentes organismos patógenos, las amígdalas ayudan al cuerpo a ser capaz de defenderse rápidamente y crear defensas en caso de ser atacada nuevamente por el mismo virus o bacteria en el futuro. Son órganos de defensa muy importantes para el organismo; una de las primeras barreras en nuestro organismo.

No obstante, su localización privilegiada las vuelve también vulnerables a inflamaciones e infecciones, las cuales son bastante comunes en niños.

Durante mucho tiempo, se creía que las amígdalas no tenían ninguna función en el cuerpo, por lo que los médicos recomendaban extraerlas por medio de una cirugía simple (amigdalectomía).

Hoy en día se sabe de su función inmunológica, por lo que no se aconseja removerla salvo en los casos más graves, cuando aumentan de tamaño y afectan la respiración y alimentación o cuando las infecciones son frecuentes.

Última actualización el 17 de Abril de 2018 a las 11:16 pm.

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